POSVERSO 2026 - AzMapu ESCRITURAS ANCESTRALES. Poesía visual mapuche

CURADURÍA: Oscar Farías.

En la trama de la historia construida sobre las culturas aborígenes precolombinas, pervive el prejuicioso aserto de que no tenían escritura. Desde la concepción ideológica etnocentrista del conquistador blanco y europeo, es como si la historia solamente hubiera iniciado con su llegada, y a partir de ahí se desarrollara conforme a su propia narrativa dominante, instrumentada por el ejercicio de la escritura alfabética.

Aunque han sido llamados pueblos sin historia o pueblos ágrafos, los pueblos originarios de América poseían una historia y una tradición cultural compuesta por distintas manifestaciones de una singular riqueza simbólica y artística. Desmarcados de la sujeción al logocentrismo 1 del pensamiento occidental, estos pueblos emplearon otras formas de escritura para comunicarse y testimoniar su estar en el mundo. Entre los mayas y los aztecas, se utilizaron glifos, pictogramas e ideogramas para registrar sucesos históricos y religiosos, y se compusieron escritos que se integraron en códices que aún se conservan. La existencia de estos sistemas de escritura basados en logogramas, en los que los signos gráficos representan palabras, nos sitúa en un desvío fundamental respecto al logos, a la palabra hegemónica del europeo.

Los pueblos precolombinos practicaron una escritura gráfica, sustentada en el cruce y la conjugación de imagen, signo y diseño. Esta escritura puede pensarse como una forma ancestral de lo que hoy llamamos poesía visual.

La presente exhibición, titulada AzMapu 2 Escrituras ancestrales. Poesía visual mapuche, se proyecta desde una mirada que enfoca la actividad textil de este pueblo como medio artístico y como forma de escritura visual.

En la variada y extensa tradición textil precolombina, al tejido no solo le ha correspondido un carácter utilitario, sino que también ha servido para la trasmisión de valores culturales y estéticos. Entre los mapuches, la prenda textil cumple con esta doble función: viste y comunica. Vestir, en la concepción mapuche, no es solo cubrirse, lo que denotaría un gesto cultural, sino que implica adornarse, es decir, llamar la atención a partir de la belleza y la ostentación de las prendas tejidas. Este vestirse entendido como adornarse, 3 hace que la operación textil deje de ser únicamente una acción cultural para devenir una acción estética.

El tejido mapuche es un lenguaje eminentemente expresivo, concebido y producido con una visión artística, a partir del conocimiento y la sabiduría que posee una especialista o maestra tejedora.4 En la manipulación de la materia y los procedimientos técnicos aplicados (hilado, urdido y tejido), las tejedoras mapuches despliegan saberes que dan cuenta de una capacidad creadora ligada a la tradición, pero también de las tensiones propias de un artista en relación a la intención y realización de su obra.

Los textiles mapuches están dotados de una notable cualidad semiótica, esto es, transmiten información que puede ser leída y entendida por la comunidad en la que son generados. Una prenda, una manta, por ejemplo, puede informar de la condición, jerarquía y pertenencia de su portador. Así, el textil, al vehiculizar códigos simbólicos, estéticos y sociales, se torna irreemplazable al momento de sostener en el tiempo una identidad cultural específica. En la construcción sígnica de los textiles, color, textura y forma se convierten en los elementos que permiten articular contenidos iconográficos propios de la cultura mapuche. El textil se asume como un espacio compositivo, del que van emergiendo los más variados diseños: hombres, plantas, pájaros, animales, representaciones fantásticas y figuras geométricas. El color dibuja, y las imágenes se recortan del contraste entre figura y fondo.

Información y densidad estética se combinan en una escritura contrahegemónica, de orden gráfico, de profunda belleza plástica. En la iconografía de estos textiles no sólo se expresa una textura poético-visual, sino una cosmovisión otra, a contrapelo de la imaginería occidental y cristiana. En este sentido, vale detenerse en los tejidos de “listas”, en los que no se representan líneas rectas, características del hombre blanco, sino las fluctuaciones del camino, que se extienden sin contradecir la topografía natural del paisaje.

Silvio De Gracia, agosto 2026.




  1. El logocentrismo se refiere a la tradición de la ciencia y la filosofía occidentales que considera las palabras y el lenguaje como una expresión esencial de una realidad externa. 

  2. El AzMapu es el diseño original del cosmos, el orden sagrado y la armonía de todo lo que existe, visible e invisible. Para entenderlo con el alma es preciso mirarlo como si se mirara un tejido en un telar: es la urdimbre invisible que sostiene la vida. En el pensamiento antiguo, el ser humano no es el dueño de la tierra, ni siquiera es el protagonista. Cada uno de nosotros es apenas un hilo más en un tejido inmenso. 

  3. No sólo se viste el ser humano, sino también cualquier ámbito que requiera ser adornado. Se producen prendas textiles para dominios específicos como la indumentaria, lo doméstico y lo ecuestre. 

  4. En la cultura mapuche, la mujer es la especialista en tejidos. Existen ciertos códigos de expresión que están reservados a las tejedoras virtuosas. 

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